GENERALIDADES:
La psiquiatría o siquiatría es la rama de la medicina dedicada al estudio de los transtornos mentales con el objetivo de prevenir, evaluar, diagnosticar, tratar y rehabilitar a las personas con trastornos mentales y asegurar la autonomía y la adaptación del individuo a las condiciones de su existencia.
1-Una emoción negativa que dura más de lo normal. Todos sufrimos ansiedad e vez en cuando, por ejemplo presentarnos a unas oposiciones o ser víctimas de un robo nos puede producir estrés y ansiedad en un momento dado.
También sufrir un divorcio, que se muera un ser querido o dejarlo con la pareja nos producirá dolor, sufrimiento y profunda tristeza. Son emociones que vamos a tener necesariamente porque son parte de la superación de un duelo. Sin embargo, debemos preocuparnos cuando duran más de lo normal. Por ejemplo, estar un año deprimido sin salir de casa durante unos meses porque te has separado de tu pareja puede ser normal, cuando en vez de eso es un año deja de serlo.
Otro ejemplo, estar preocupado porque tienes un examen la semana que viene es normal, estar preocupado porque tienes miedo de que te caiga una maceta en la cabeza al bajar a la calle ya no. Por otro lado, si esa emoción no tiene una causa que la justifique (estar triste o ansioso continuamente sin motivo aparente) es aun más importante que vayas al psiquiatra.
2- Has sufrido uno o varios ataques de pánico. Cuando se sufre un ataque de pánico la persona suele ir en primer lugar al médico de cabecera, buscando una explicación orgánica, pero en realidad la explicación es psicológica. Tener miedo a ir a determinados lugares (metro, supermercado, cines, conciertos...) o a hacer una actividad concreta por si se sufre una de estas crisis es un síntoma claro.
3- Si has acudido varias veces al médico general porque tienes la sensación de que tienes una enfermedad. Si él no puede encontrarte nada físico tal vez te recomiende acudir a un psiquiatra, no porque piense que estés loco ni mucho menos, si no porque los síntomas que tienes los considera psicosomáticos (intervienen factores psicológicos) y no puede atenderte adecuadamente, ya que un médico se ocupa de la parte fisica del cuerpo y no de la salud mental.
4- Las personas que conviven contigo sufren. Hay veces que la propia persona no se da cuenta de sus síntomas pero se está haciendo daño tanto a si misma como a los demás. Por ejemplo, en el caso de niños con TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad), que casi que lo sufren más los padres que ellos mismos. Otro ejemplo son los trastornos hipomaníacos, que son aquellos en los que la persona vive en un estado de continua euforia que alterna con enfadocuando las cosas no salen como ellos quieren. Por último, hay delirios que la propia persona se cree reales y que hacen sufrir tremendamente a los que conviven con ella (delirios de celos, persecutorios...).